viernes, 31 de octubre de 2008

CUBA, COLOMBIA Y LAS ELECCIONES

Primicia: ayer les conté que publicaría un artículo en La Patria sobre las elecciones en este país. Pues conslutado mi editor, me autorizó a entregarles copia a todos mis lectores por esta blogvia. Espero lo disfruten

El profesor Scott Palmer de la Universidad de Boston fue voluntario con los Cuerpos de Paz en el Perú en los años sesenta; incluso alcanzó a ser compañero de trabajo de Abimael Guzmán cuando ni siquiera se sospechaba de su futuro terrorista. Desde entonces es estudioso de las relaciones de América Latina con los Estados Unidos; hoy es un académico experto en el asunto. Tuve la oportunidad de compartir con él, a propósito de las elecciones del cuatro de noviembre en el país del norte.

Presento un breve resumen de sus ideas sobre como puede cambiar o no la importante relación entre el norte y el sur de América, cuando entre el nuevo inquilino de la Casa Blanca en enero de 2009. Para nuestro país es muy importante lo que suceda en Washington ya que, dicen los que saben, la gobernabilidad en Colombia está marcada por la actitud de cuatro fuerzas concomitantes: el congreso, los empresarios, las fuerzas armadas y… la Casa Blanca.

Para sorpresa de muchos, el profesor Palmer le apuesta a un modelo Chino de transición cubana, después de la muerte de Fidel. Es decir: poca democracia y mucho libre mercado (¡!). Esto puede ser un golpe duro para los ideólogos de la izquierda pura de América Latina y también para los que creen que la democracia se puede simplemente trasladar y hacer funcionar, de un día para otro, en todas las culturas y sin ciertas condiciones sociales previas. Parece que tiene fundamentos pragmáticos la idea del profesor Palmer: en primer lugar: cada vez más los expertos internacionalistas (no propiamente norteamericanos pero si asiáticos como Mahbubani) comparten un criterio novedoso para quienes hemos sido formados en los principios liberales de la Revolución Francesa, es decir casi todos los habitantes de occidente: la actual debacle económica de Rusia, según ellos, tiene su fundamento en que Gorvachov –presionado por el idealismo nortemerciano y el suyo propio- adoptó a marchas forzadas la democracia, en un país que por siglos vivió una cultura predominantemente autoritaria. El segundo fundamento está en el pragmatismo de Fidel: Cuba es gran comprador en los Estados Unidos, importa cada año seiscientos millones de dólares en alimentos al Tío Sam ¡quien lo creyera! (y pagan en efectivo).

Sobre el actual presidente Bush, Palmer sostiene que –a pesar de que no lo parece- en sus años de gobierno la ayuda a América Latina se ha multiplicado por ocho.

Ahora: ¿que puede pasar después de las elecciones de noviembre? Si gana Obama, es probable que los expertos norteamericanos sobre América Latina (tanto del congreso como del ejecutivo) puedan trabajar más libremente es decir, sin mucha presión ideológica, debido a que las prioridades demócratas están puestas en otros lugares del mundo –Irak principalmente. Además, dice Palmer con conocimiento de causa, los asesores del candidato son muy abiertos a mantener las políticas hacia América Latina, incluso apoyan un TLC con Colombia. Así, se lograría probablemente mantener o quizás mejorar los niveles de cooperación para el desarrollo y se podría aprobar nuestro esperado Tratado de Libre Comercio. Quien lo creyera. Sin embargo, advierte Palmer, si es electo Barack Obama como presidente, se pude disminuir este probable apoyo a Colombia en caso de darse un tercer mandato en línea del presidente colombiano.

Si gana McCain, pareciera más improbable que se apruebe el TLC con Colombia, porque la actitud del congreso norteamericano –con mayoría demócrata- será de bloqueo frontal a las propuestas de un eventual presidente Republicano.

Las opiniones de Palmer, parecen pues ir en contra de las suposiciones que muchos tienen en Colombia. Amanecerá y veremos, después del cuatro de noviembre.

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