viernes, 24 de octubre de 2008

Dr. Juan M Sanchez, vicerector de investigación de University of Texas

FOTO: solo en el IC2 de la Universidad de Texas tienen dos premios Nobel.

Esta universidad es pública; tiene 50.000 estudiantes, de los cuales 13.000 son de pregrado. Su presupuesto es de 1.800 millones de dólares al año, incluyendo los recursos captados externamente para investigación que son unos 500 millones de dólares. El gobierno de Texas pone el 18% del presupuesto anual y el resto viene de matrículas, ventas de servicios y recursos obtenidos por filantropía –donaciones. A pesar de que el gobernador nombra a casi todo el Consejo Superior y de que es una universidad pública, nunca se les ha ocurrido –ni en esta ni en ninguna otra universidad norteamericana- practicar elecciones ni consultas internas para el cargo de rector. El rector es escogido solo con base en los méritos mediante una empresa cazatalentos.

La vicerrectoría se encarga de dos asunto básicos: administrar los contratos y recursos externos para investigación (esto significa mucho papel, mucha regulación, mucho cumplimiento de compromisos) y establecer prioridades estratégicas de investigación de la universidad –lo cual no significa que le digan a los investigadores que investigar- sino simplemente invertir según las prioridades. Por ejemplo, hace unos años priorizaron la computación avanzada como una prioridad y hoy tienen el más grande supercomputador de cualquier universidad del mundo (¡!).

Insisto: las universidades no invierten de su presupuesto (salvo algunos mínimos dólares) para investigación: en general, la gran mayoría del dinero para investigar viene del gobierno federal y menos del regional y de las empresas privadas.

Tampoco existe una política nacional de investigación (contrario al caso irlandés o coreano), pues no existe una sola entidad que ponga los recursos o prioridades; existen 24 agencias y ministerios en el gobierno federal que ponen anualmente unos 40.000 millones de dólares para que las universidades compitan por ellos para investigación. El dinero que se entrega a cada proyecto de investigación se denomina grant. Si bien no existe la política, si se puede decir que existe un contrato social para generar desarrollo económico, a partir del desarrollo científico que las universidades con los recursos de la nación. Este contrato se estableció desde 1945 cuando, a partir de la victoria militar de los EUA en la II Guerra Mundial, se presentó el informe “Vannebar Bush” (nada que ver con el actual presidente) hoy también conocido como el informe: “Science- the Needless Frontier”. Obtenido el increíble poderío de la bomba atómica gracias a la investigación científica, se planteó la necesidad y la manera de (y se ha cumplido por décadas desde entonces) invertir permanente mente en ciencia y tecnología, con el dinero del gobierno nacional en las universidades y demás institutos autónomos de investigación –ver revista Nature 156, 130-132, 04 Agosto 1945. (es fascinante descubrir como en ese año se escribió ese informe que tiene aún tanto impacto, en un Journal científico y, en el mismo año, en otro Journal científico –Foreing Affairs- se publicó como debía ser la relación USA-UURRSS, es decir la carta de navegación de la guerra fría y… también se cumplió!!!).

Invertir en universidades de investigación es una inversión de largo, muy largo plazo y de eso hay que tener plena conciencia.

Al preguntarle al profesor Sanchez sobre los retos de investigación de su universidad respondió: “ante la actual crisis financiera, mantener la competitividad de nuestra universidad”. ¿Y eso que significa? “Quiere decir: seguir trayendo los profesores (investigadores) de la más alta calidad, los estudiantes excelentes y tener la capacidad cofinanciar en algo los proyectos presentados. También pagar mejor a los expertos en escribir propuestas de proyectos de investigación (aquí es una profesión) y dar más cursos para que nuestros profesores mejoren su capacidad de escribir proyectos”.

Y, ¿usted que cree que debemos hacer en América Latina para lograr que en nuestros países se logren pactos sociales de este tipo? (el Dr. Sanchez es argentino) “Las universidades deben unirse para presionar al gobierno y al congreso para hacerles entender la importancia de la ciencia para el desarrollo y de poner dinero consecuentemente para esto. Los políticos normalmente son muy reactivos y por eso hay que saberlos presionar”. Tiene toda la razón en su sugerencia, Dr. Sanchez.

No sobra decir que el Dr. Sanchez es critico absoluto de la “democracia interna” de las universidades de América Latina y lo ve como una de nuestras causas de atraso científico.

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